934583706 info@proasasl.com

Tipos de suelos para tu empresa | ¿Cuál es mejor?

La reforma de unas oficinas, de una nave industrial o de un comercio no puede pasar por alto la renovación de su suelo. Es quizá uno de los elementos más importantes de la reforma, pero también el que más engorros y problemas suele dar. No solo porque la obra para renovarlo es bastante farragosa. También porque la elección de uno entre los tipos de suelos es un paso muy importante, que condicionará no solo el aspecto de las oficinas o las fábricas de la empresa.

En función del material elegido, una vez finalizada la reforma, el suelo de la empresa puede ser más o menos duradero. O ensuciarse con más o menos facilidad. Por eso hay que elegirlo con cuidado, y pensar en esto además de en la estética. Pero ¿qué suelo es mejor? Depende de muchas cosas: tipo de empresa, nivel de desgaste que puede experimentar, presupuesto, duración prevista o resistencia. Serán variables que habrá que tener en cuenta para elegir uno entre los tipos de suelos disponibles.

Tipos de suelos para empresa: vinílicos, laminados y parquet

Los suelos vinílicos y los laminados son bastante frecuentes en oficinas y empresas de todo tipo. El parquet se encuentra casi exclusivamente en oficinas y despachos de profesionales, debido sobre todo a su mayor precio. Los primeros, generalmente de PVC, suelen ofrecer un aspecto agradable. Además, son bastante económicos y su colocación no ofrece mayores problemas. También son los que precisan menos obras para su instalación. Se pueden colocar incluso sobre otro tipo de suelo, y se limpian fácilmente.

Este tipo de suelo es bastante duradero. Pero no en todas las situaciones, porque se rompe con cierta facilidad. Sobre todo si soporta un trasiego constante de personas, o si se mueven sobre él elementos de cierto peso. Por lo tanto no es aconsejable en fábricas y oficinas muy concurridas.

En cuanto a los suelos laminados, son quizá de los más utilizados en oficinas de todo tipo. Incluso en ciertos tipos de comercios. Se crean a partir de derivados de madera, entre los que figuran resinas y fibras naturales. Disponibles en distintos grosores, se pueden instalar también sobre otro suelo para minimizar las obras. En este caso, lo más recomendable es optar por suelo laminados no excesivamente gruesos. Los que tengan más grosor es mejor dejarlos para instalarlos en locales en los que no haya otro suelo debajo.

Independientemente de su grosor, estos suelos son de instalación sencilla y buenos aislantes. También están indicados para negocios en los que el tránsito de personas sea abundante y continuo.

Pero como todo, los suelos laminados también tienen sus problemas. Son quizás más propensos a fisurarse o romperse y, por lo tanto, a tenerse que reparar.

El parquet puede ser flotante, elaborado a base de varias maderas distintas, o macizo, de un solo tipo. Este último es también más caro y complicado de instalar. Pero también más resistente y duradero. Eso sí, su mantenimiento es más complicado, y en función de lo que se desgaste, habrá que lijarlo y darle barniz cada varios años.

Suelos continuos y de gres

Tanto los suelos de pavimento continuo como los de gres son bastante más resistentes que los que hemos visto hasta ahora. Pero también tienen inconvenientes. El principal es que su instalación es bastante complicada y requiere mucha obra.

En el caso del pavimento continuo, ofrece numerosas ventajas para su instalación en fábricas y empresas en las que hay mucho trasiego de gente y se trabaja con elementos pesados. Además, es bastante económico. Su limpieza es muy sencilla y son muy resistentes al uso. Eso sí, para que mantengan su aspecto uniforme será necesario revisarlos y reparar los defectos que puedan tener cada cierto tiempo.

En cuanto a los suelos de gres, fabricados con cerámica, se puede instalar en prácticamente cualquier negocio. Es muy resistente y su limpieza muy sencilla. Además, soporta bastante bien los cambios de humedad y temperatura. Son perfectos para locales en los que se realizan actividades que generan bastante suciedad en el suelo: carnicerías, supermercados, bares, restaurantes, etc.

Como se puede ver, cada tipo de suelo está indicado para un tipo de negocio. Tan sólo hay que escoger el que más convenga en función del presupuesto y el trato que vaya a tener que soportar.

DEJA TU PROYECTO EN BUENAS MANOS

Convierte tu proyecto de reforma en una buena experiencia.